Hay muchos factores que condicionan nuestra percepción: la cultura, la familia, la infancia, las experiencias, entre otros. En forma de creencias limitantes y mayoritariamente de forma inconciente, estos influyen en nuestro comportamiento hacia nosotros mismos y nuestras relaciones de pareja, familiares y laborables. Otro aspecto muy importante también es la relación de estas creencias con nuestro cuerpo. Hay creencias que nos hacen vivir un alto grado de estrés y al final este acaba apareciendo en nuestro cuerpo en forma de síntoma.

Con la ayuda de la ley del espejo, las polaridades, las experiencias vividas, el lenguaje corporal y la ley de la resonancia, buscaremos juntos el camino para ampliar la percepción y la toma de conciencia.

 

El objetivo de la consulta es la integración de partes de nuestra personalidad y la mejora de nuestra inteligencia emocional. Dejar de ser víctimas de nuestras experiencias. Entonces, cuando los conflictos vuelvan a aparecer, seremos libres de decidir esta vez como queremos vivir la situación.